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miércoles, 22 de junio de 2011

La Vista - Células sensibles a la luz


CELULAS SENSIBLES A LA LUZ

Al principio, sin embargo, los investigadores tuvieron que resolver varías dudas antes de poner a prueba sus ideas en seres humanos. Nadie sabía si podrían diseñarse células sensibles a la luz sobre un microrreceptor para pasar información a las células ganglionares, por lo que se buscó la respuesta a través de experimentos en animales.

La inquietud residía en si la retina de un mamífero con visión podría encenderse con una corriente eléctrica que actuara como un interruptor. Para saberlo se colocaron lentes de contacto con electrodos en conejos y se registró la actividad eléctrica en la corteza visual, la parte del cerebro que desempeña un papel primordial en la visión. Pronto aparecieron impulsos eléctricos en los lentes, la corriente había encendido el sistema visual.

Pero la meta última del proyecto de la retina artificial es colocar un instrumento dentro del ojo humano y estimular puntos específicos para que transmitan información a las células ganglionares. Mientras la factibilidad biológica del proyecto quedaba demostrada, ingenieros de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, en Raleigh, atacaron la microelectrónica del chip sensible a la luz.

La primera pregunta era: ¿qué resolución visual debe proveer el aparato? Si cero pixels equivalen al color negro, ¿cuántos son imprescindibles para proveer una imagen? Según algunos especialistas en semiconductores, el camino que va de las tinieblas al mundo de la luz en un monitor de computadora, comienza con un pixel (la unidad con que se mide la luz en una pantalla) y con cuatro puede adquirirse el sentido de la luz, la oscuridad, el movimiento y la orientación.

Claro que se necesitan aproximadamente 64 pixels para identificar letras, unos 256 para leer y alrededor de 1.024 para formar una imagen de bajo grado. Pero no se requieren un millón de pixels para ver, aunque la retina sí tenga un millón de células ganglionares.

Sin embargo, es difícil conectar sensores a las células vivas, porque el estimulador debe transferir la información del chip a las células ganglionares de la retina. Por tratarse ésta de una membrana sumamente delgada, el estimulador debe estar en suave contacto con ella para la emisión de corriente eléctrica. Algunos miembros del grupo investigador han comenzado a diseñar y construir estimuladores.

Cada uno de ellos debe proveer una señal eléctrica a las células ganglionares por cada pixel del chip sensible a la luz. El primer estimulador fue creado de silicón, al igual que la mayoría de los chips electrónicos, pero tiene la desventaja de que sus bordes agudos pueden dañar el tejido de la retina. Como consecuencia, los investigadores lo cambiaron por un delicado polímero que puede flotar en la superficie del ojo. Los científicos parecen tener confianza en que puedan completar el próximo paso: combinar un chip sensible a la luz con un estimulador hecho de poliamida, implantar quirúrgicamente el aparato en un ojo humano

domingo, 12 de junio de 2011

Problemas de Visión - retinitis pigmentosa


Ninguna operación puede restaurar la visión de aquellas personas que sufren de retinitis pigmentosa, una enfermedad hereditaria que progresivamente destruye a los fotorreceptores -las células que perciben la luz tras la retina-, o de cualquier otra patología semejante, pero desde hace poco más de un año se abrió una gran esperanza para los ciegos.

Científicos del Centro Ocular de la Universidad Duke, en Durham, Carolina del Norte, experimentaron en dos pacientes las cualidades de una fina sonda que, insertada en el ojo a través de una cánula de metal y estimulada por una señal eléctrica, transmitiría información al sistema nervioso en forma de imágenes. El aparato, un prodigio de electrónica miniaturizada, contenía dos delgados alambres, cada uno del grosor de un cabello, y una fibra óptica.

Increíblemente emparentadas con la literatura fantástica, las investigaciones llevadas a cabo fueron los primeros intentos de un proyecto que pretende colocar un pequeño aparato electrónico en el ojo de una persona para devolverle la capacidad de ver.

El grado o nitidez de visión que se logrará sigue siendo incierto, teniendo en cuenta que los dispositivos podrían proveer sólo un sentido de la luz y la oscuridad, pero en la teoría esta sonda produciría una percepción de calidad y sería muy útil para las personas que padecen ceguera por carecer de fotorreceptores funcionales.

Ambicioso como pocos, este programa comenzó alrededor de cinco años atrás, cuando dos científicos se preguntaron sobre los sistemas de visión artificial y si podrían utilizarse sensores de luz en ellos. Pronto elaboraron un plan para probar la posibilidad de ayudar a los no videntes implantando quirúrgicamente en sus ojos una membrana electrónica.

Los fotorreceptores humanos se localizan en la parte posterior de la retina, por donde pasa todo lo que vemos, y la información retrocede después hacia el frente del fino recubrimiento ocular a través de una red de células, las últimas de las cuales son las ganglionares. Más o menos un millón de estas celdillas lleva las señales visuales al cerebro.

Los científicos creyeron que sería posible eliminar la necesidad de tener fotorreceptores en la retina, estimulando las células ganglionares, y por medio de la sonda le proveyeron a éstas una corriente, generando la luminosidad que vieron todos los pacientes tratados.

viernes, 4 de febrero de 2011

Mareos - evitar los mareos


Viajar es un placer...

Salvo por ciertas incomodidades que pueden restar algo de diversión al traslado. Una de ellas -probablemente la que encabeza la lista de molestias inevitables- es la que nos causa el mareo debido al movimiento de cualquier medio de transporte.

Cuando el mareo es por movimiento, aparecen bien claros los síntomas: dolores de cabeza, náuseas, aversión a los aromas como al humo de un cigarrillo, o ciertos alimentos, acaloramiento o sudor frío, palidez, salivación excesiva, vómito, vértigo e incomodidad general.

Nadie está absolutamente seguro de lo que causa esta sensación, pero las investigaciones más recientes le atribuyen la culpa a la convergencia de mensajes conflictivos en el sistema nervioso central.

En otras palabras, sus ojos dicen que está usted parado en una lancha, pero su oído interno dice que hay mucho movimiento a su alrededor, mientras el barco arremete contra las olas. El cerebro no lo acepta, señala su tensión enviando hormonas específicas -epinefrina y norepinefrina-, al estómago, causando náuseas y otros síntomas.

La propensión a los mareos varía ampliamente. Puede haber una predisposición genética a esta condición y los niños entre 2 y 12 años son particularmente sensibles.

Mucha gente utiliza medicamentos para aliviar los mareos: desde antihistamínicos de venta libre hasta los más sofisticados parches transdérmicos que se usan detrás de la oreja y liberan paulatinamente una droga llamada escopolamina. Sin embargo antes de tomar alguno de estos medicamentos recuerde:

- La desventaja de estos métodos es la somnolencia casi inevitable que se produce.

- El parche puede causar visión borrosa, sequedad en la boca, y confusión.

- Ninguna de estas medicinas, en especial los antihistamínicos, son indicadas para embarazadas o lactantes.

- Los que prefieran tratamientos menos agresivos pueden elegir el jengibre, bandas de acupresión o inhaladores de aromaterapia.

- Comience cualquiera de estos tratamientos por lo menos una hora antes de su viaje.